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Menciones

El Centro de Documentación e Investigación Musical del Quindío, por ser una propuesta piloto en los campos investigativo, documental, de educación no formal, comunitario y museográfico, que aporta a la afirmación y desarrollo de nuestra identidad musical, ha sido merecedor  del “Moncada de Oro” de la Fundación Concurso Nacional de Duetos “Hermanos Moncada”,  “Los Mejores del Año” del periódico La Tarde del Quindío,  “Medalla  al Mérito Cultural” Sociedad de Mejoras Públicas de Armenia. De igual modo ha obtenido reconocimientos de la Federación Nacional  de Cafeteros de Colombia, el Comité de Cafeteros del Quindío, la Universidad del Quindío (en dos administraciones), la Gobernación del Quindío, la Asamblea Departamental del Quindío, la Fundación Llevo Llevo la Memoria de Sevilla en su centenario, la Orden Cafeto de Oro del municipio de Armenia, el Concejo Municipal de Pijao, el Reconocimiento a los Sueños “Edgar Arcila Ramírez” en el XIV Festival Nacional Bandola y el Concejo Internacional de Museos ICOM Colombia (2013). El reconocido cantautor colombiano Jorge Humberto Jiménez, grabó en el 2008 la guabina titulada la “Casa de Álvaro y Martha”, convertida hoy en el himno oficial de nuestra institución.

 

Un genuino concierto de música clásica:

 
El 27 de marzo de 2019, quienes desafiamos la noche diluvial de Armenia  tuvimos el privilegio de disfrutar de un genuino concierto de música clásica en el Centro de Documentación musical del Quindío.
 
Música de los más altos kilates, es decir, de genuina clase, a cargo de los Maestros Diver Higuita, tenor, y Jorge Arbeláez, guitarrista. Un tríptico de sugestivas imágenes, excelsa coloratura y generosas sensibilidades, conformaron el repertorio "Canciones para los días de hoy".
 
Un texto del Maestro Enrique Buenaventura, a manera de Introducción incitó al deleite por el canto. El  primer bloque de la presentación estuvo constituido por obras de grandes poetas de la lengua castellana musicalizadas con la más fina factura por el Maestro Jorge Arbeláez. Daba la impresión de que autor y compositor deliberadamente se hubieran puesto de acuerdo para expresar al alimón una profunda poética tanto a través de la palabra como del recurso instrumental, voz y guitarra. !Qué perfecta simbiosis! Luego nos deleitaron cuatro canciones de la tradición andina colombiana apalancadas por una guitarra que habiendo embrujado de osadías a su ejecutor fluía sin fronteras por entre los ritmos de nuestra Patria; en simultaneidad,  la voz de Huiguita, un pereirano a quien las vivencias del canto operático y las inmersiones culturales por insospechados meridianos no sólo le han dado gran pulimento expresivo sino que lo han llenado de autenticidad y calidez. Otra vez notas y textos en armonioso despliegue, evocando esmerada elaboración y arraigo popular. Algunas de esas canciones, inexplicablemente tan olvidadas en diversos eventos musicales del país, bien podrían permitir a los participantes lucirse mediante la interpretación integral del arte. En la parte final del concierto nuevamente se nos regaló el ensamble de poetas universales con la composición y arreglos del Maestro Arbeláez. Gran acierto e inmensa profundidad. Interpretación y acompañamiento demostraron la fertilidad del talento, la disciplina, el amor por el oficio y la osadía creadora de dos amigos que desde su adolescencia llevan décadas cultivando admiración profunda, esmerado compromiso y rigor.
 
Durante la velada se fueron alternando diversos climas espirituales y sensibilidades: de dolor y rabia por una guerra infame, de fe en el sentir y la solidaridad humana, de regocigo y esperanza en el papel constitutivo y restaurador del arte musical. Genuino Concierto de música clásica, digno de cualquier sala del mundo. De seguro que muy pronto, como colombianos estaremos reconfirmando el orgullo de sentirnos tan bien representados por estos dos grandes artistas.
 
Representa una gran fortuna que Huiguita y Arbeláez alternen sus momentos de creatividad e interpretación con responsabilidades formativas de las nuevas generaciones. Ellos dos garantizan que los jóvenes alcancen gran dominio técnico,  desencadenamiento de la pasión, visión histórica de los legados culturales y sintonía con diversos contextos y oyentes.
 
Gracias Marta Cecilia Valencia y Alvaro Pareja por persistir en las quijotadas de la solidadridad cultural.   
 
 Elio Fabio Gutiérrez Ruiz
Pedagogo, profesor Universidad del Cauca.
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